Domingo, 23 Julio 2017
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El Mónaco derrotó al Dortmund y se mete en semifinales

El Borussia Dortmund que tras el intento de atentado que sufrió la semana anterior, marcó su decepcionante rendimiento futbolístico en los cuartos de final de la liga de Campeones.

Carencia que no le falto al impresionante equipo del Mónaco, que accede con facilidad y merecimiento a la hall de la colofón de Cardiff con un equipo que resiste su eliminación, si es que no la mejora, con el que en dos mil cuatro quedó subcampeón detrás de caer ante el Oporto, liderado por Giuly y con pilares como Evra, Rothen, Prso o Morientes.

Este Mónaco es un deleite, un barco que en el tiempo que sopla está en condiciones de tambalear a cualquier otra embarcacion y el Manchester City y Borussia Dortmund lo reconocen.

Estos ingredientes que convierten cada uno de sus partidos en una inmejorable experiencia para quien los contemple repleto de pasión. Después de marcarle seis goles al equipo de Guardiola y seis más a los alemanes, el Mónaco llama a la entrada de los grandes del continente y con la cabeza muy alta.

En el juego del Monaco no hubo espacio para la pausa, la pelota se movio de un lado a otro y empezaron los intercambios de golpes. Partió el Borussia con la perentoriedad a la que le invitaba tener que marcar dos goles para superar el 2-3 de la ida, se abrió con grandes esperanzas pero termino completamente derrotado.

Mendy, un colateral que traza zigzags desde la banda zurda tanto si fuese el famoso Shaquille O’Neal corriendo un contragolpe en pos del eslabón adversario: duro, pletórico, sobrado de poderío.

Así se colo por medio de centrocampistas y zagueros amarillos, tal machete de por medio corto por donde pasaba,  para acabar en una explosion estrepitosa que Bürki se quitó de las manos como pudo, hacia la zona de remate, adonde no llego ningún compañero en su ayuda.

Si lo hicieron rapidamente, Falcao y Mbappé, que fue quien empujó a la red el esferico.

Iban treinta minutos y el Borussia hoy sabía que con dos goles no le iba a alcanzar para llegar a semifinales. Estaba ante un monaco que parecia el Everest, pero no renunció a escalarlo.

Bartra, que vio el partido desde el graderío, hubiese sido apto ante esa carencia. Todo lo demás lo hizo por el compendio el Borussia, por el guión de Tuchel, que quiere muchos hombres por delante de la pelota y componer para habilitarlos en posiciones delanteras.

Antes de que el Mónaco aumentase su ventaja, Reus obligó a Subasic tras una de esas acciones colectivas y Sahin envió un libre directo al apoyo.

Pero Mendy volvió a retomar el control, Lemar completó con un medido centro y Falcao golpeó de nuevo con un tremendo disparo.

Tuchel no dejó de intentarlo. Transcurrida la primera parte llamó a Dembelé en daño de Durm, apostó a pleno, se expuso a las contras, continuamente acechantes, de Mbappé y Falcao, a ese ida y venida en el que el Mónaco se gusta.

Mantuvo el patrón e incluso lo adecentó con un diana tras nada más iniciarse la segunda parte, un desborde de Dembelé que evidenció que Mendy es un jugador que solo piensa en ir hacia delante. Remató Marco Reus en boca de acierto y abrió un gran espacio para la perspectiva del Borussia.

Tambien esto ocurrio en el partido de Dortmund y le pasó contra el Manchester City. El Mónaco se mueve con facilidad dentro la opulencia y el tembladera, detalle que alerta sobre su potencial sin conseguir un punto de maduración.

El Borussia se mantuvo con vida porque tras unos momentos, que no fueron pocos, ninguna persona atinó. Falcao tuvo la sentencia de que Leonardo Jardim decidiese salirse y ser sustituido por Dirar, un peleador más para la medular.

Restaban veinte minutos y lo consiguieron. Supo igualmente amoldarse el Mónaco, tapar agujeros, faena bastante sencilla en un partido en el que la pelota pasaba por el centro del prado como si nadie la pudiese alcanzar.

La decisión del técnico portugués del Mónaco fue más que erronea: retiró a Mbappé y se quedó sin sus dos mejores delanteros faltando diez minutos y la prolongación por jugar.

Dos goles del Dortmund le hubiesen dejado en mala situación de cara a una accidental moratoria, pero no hubo acontecimiento porque Germain, el suplente del joven suceso francés, marcó poca cosa nada más salir, le dio la razón a Jardim y la puntilla al Borussia

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